Noche trigésimo quinta. Caramelo.

J&M-1
Debido a la actividad digital de mi trabajo me veo sometido a estar presente en las denominadas redes sociales. De un tiempo a esta parte estos entes digitales se han encargado de dominar por completo nuestras mentes y nuestros culos all included. Muchos días no sabes si te la meten o la sacas.

Mi yo persona humana abandonó en cierta forma esos lares hace unos meses largos en los que me entero poco de los memes y otras mierdas de noticias como que vivir da cáncer. Cáncer también es un signo del zodiaco y nadie dice nada de eso.

El caso es que una de las consecuencias directas que ha tenido el abandono de las redes de forma consciente es que he rechazado de forma simultánea y sin darme cuenta el hacerme fotos a mi. Como si hacerme una foto supusiese quererme de más y pensar que la acabaré colgando en uno de mis muros para que alguien con un poco de gusto se haga una buena paja (mental al menos).

Esta noche en casa de mi amiga he acabado recabando y socavando tontunas en instagram, otro de esos pequeños ejes del mal y me he vuelto a dar cuenta que los psicólogos de verdad van a tener mucho trabajo en el futuro porque se está poniendo en la olla un caldo de cultivo digno de ver desde un satélite.

Cuando me imaginaba que tendría una web algún día y casi por lo que más la deseaba era para poder publicar esta maravillosa frase que siempre está mi: “Me he tirado un pedo que huele a caramelo”. Se la dedico a todos los que necesitan contar los pelos del culo que se han depilado mal y que se les han enquistado y cuya cura pasa por contarlo públicamente.

Y hoy me autopublico porque me quiero tanto que no me hace falta gritarlo para creerlo.