La imagen que acompaña estas palabras hoy es de otra época adolfográfa, antigua. Hoy la miro y entiendo porque me gusta tanto.
Dicen que dicen.
He descubierto un nuevo superpoder. He conseguido verme desde el sofá y yo estoy al lado tumbado. Somos los mismos pensando sobre todas las cosas y nos ponemos a buscar cosas complicadas de encontrar. Al menos no vamos a sentarnos a discutir, yo estoy bien tumbado aquí.
Te he dicho mil veces que no busques excusas y te centres en lo importante. Te toca ser testigo de tus propias decisiones. Ven siéntate conmigo y mira. Que te parece? Ahora ve a por un café caliente si quieres y seguimos charlando.
Y mientras se calienta el agua te asomas hacia el pasillo y vuelves a verte y revisas la situación. Es curioso este nuevo don. Jamás pensaste que esos genes se expresarían con tanta fuerza.
Y aquí, y allí y tener conversaciones por teléfono a tres bandas. Tan gracioso y complicado a la vez cuando tu propia voz tapa tu propia voz. Tu y yo y yo. Y casi se convierte en familia numerosa. Póngame dos empanadillas de pollo con ciruelas que aunque el estómago es uno cagamos un mínimo de dos veces al día.
Y tan importante es la escisión como esperar el reencuentro. Calma, sabéis que os toca llorar y ya me he dado cuenta esta mañana que te has despertado abrazándote. El amor es importante (mientras los brazos te lleguen).
