Día ducentésimo octavo. Camuflaje.

J&B-8355

Ultimamente he decidido visitar con frecuencia escandalosa las tiendas de cómics. Como buen superhéroe necesito acudir a las hemerotecas y templos de los verdaderos frikis donde buscar referencias. Una de mis primeras misiones es decidir el color, tejido y las capacidades de mi traje. Cada fin de semana me fijo en los vestidos más ridículos y los colores que queman las retinas porque una cosa tengo clara: quiero cegar con mi presencia. Los malos caerán al verme en parte de envidia y en parte por que les chillen los ojos.

Uno de mis poderes lo tengo claro: detectar a los malos con una sola pasada, quiero ser como la mujer aquella del anuncio del pronto que se tiraba por una mesa de oficina larga (tu pasa el pronto que yo pasa el paño). Si tengo suerte detectaré a los malos antes de tener que enfrentarme a ellos en la segunda vuelta.

Manejar la presión atmosférica tampoco me importaría pero sigo estudiando poderes, quizás abrir un portal espacio-temporal donde poder meter a gente y que acaben allí donde deben estar, este poder me gusta un poco, vale voy a apuntarlo en mi libreta de poderes a desarrollar.

Mientras tanto estoy aprendiendo a enhebrar una aguja que tengo que ir preparando mi supertraje.