
De puertas de Adolfografía para fuera me dedico a hacer fotos porque me gusta y porque me permite comprar raciones de paella cuando me entra el hambre de mediodía.
Hacer fotos para vivir y vivir de las fotos tiene muchas cosas buenas. Otras veces no tan buenas como los días que uno se pasa haciendo entender a la gente lo complicado que es hacer una imagen.
Gracias a los buscadores de internet hoy podemos ser médicos, astronautas ó filólogos pero no resulta tan fácil como nos pensamos, si no todos seríamos todo.
Hoy en día estas profesiones artesanas porque por mucho que tengamos tarjetas de memoria las cosas se hacen con la cabeza y el corazón deberíamos pensar en la personas que nos hornean el pan que tan a gusto nos comemos cada día.
Me voy a la cama saciado de pan, con el estómago lleno y el corazón tranquilo por mucho que mi cabeza se empeñe en lo contrario.