Día septuagésimo cuarto. Primeros pasos.

CAJA A&A-1

Pacífico.
Así me siento en este momento.

Llevo un tiempo sintiendo el gran poder de las raíces, del viento y los paisajes que me vieron dar mis primeros pasos. Ahora comparto otros tantos y comienzo a entender algo más los ciclos. Cuando las ambiciones se aplacan se deja ver en el fondo pequeñas manchas de sosiego. No creo que sea tirar la toalla en absoluto, quizás consista en aceptar, valorar y aprender de nuevo.

Gracias por este reencuentro con Don Dentrodemi que se está haciendo muy amigo y le gusta tomar cerveza con Lobuenoquehayenvosotros.

Noche sexagésima séptima. Decisiones.

C&C-1

Salgo a pasear con un uno por ciento de batería en el móvil de forma que el destino me coloca en posición de utilizar la cabeza y teclear en mi google mental que decisiones tomar con respecto a demasiados frentes abiertos.
Mi compañera mi cámara de fotos. Mi tiempo y mi dedo índice para los viandantes: sus expresiones, intenciones y conversaciones. Y en mi cabeza las ganas de tomar decisiones sin conversaciones de tú a tú. Yo.

Decisiones a medio camino o a miedo camino y todas las puertas tan abiertas como cerradas. Pero tengo que caminar en torno a dos horas seguidas aunque se resientan mis piernas atrofiadas por un ordenador secuestrador.

Ahora es esta noche y mañana por la mañana otro día para decidir. La perrería envuelta en film transparente.

Día sexagésimo cuarto. Tú y yo a la fiesta.

M&A-1

Los días continúan su marcha al ritmo que les apetece según conviene.
Sea el frío, los días soleados o cualquier otro acontecimiento meteorológico o no la verdad es que no tiro con la misma fuerza de las cosas.

Me siento grande pequeño mediano nada y todo al mismo tiempo y balones fuera me gustan poco.

Pest Control, cuchicheos, la magia o la falta de técnica. A mitad de camino y sobrepasando las normas. La risa o la indiferencia.

Mientras tanto los días pasan y la barandilla a la que nos agarramos ha sido encerada y te escurres y no te sueltas pero te deslizas. Subes las escaleras y vuelves a caer como si de un juego repetitivo y absurdo se tratase.

Químicos con menos magia o magos sin chistera y vamos a tomarnos un café.

Noche quincuagésima sexta. De puertas pa fuera.

POSTBODA-3

De puertas de Adolfografía para fuera me dedico a hacer fotos porque me gusta y porque me permite comprar raciones de paella cuando me entra el hambre de mediodía.

Hacer fotos para vivir y vivir de las fotos tiene muchas cosas buenas. Otras veces no tan buenas como los días que uno se pasa haciendo entender a la gente lo complicado que es hacer una imagen.

Gracias a los buscadores de internet hoy podemos ser médicos, astronautas ó filólogos pero no resulta tan fácil como nos pensamos, si no todos seríamos todo.

Hoy en día estas profesiones artesanas porque por mucho que tengamos tarjetas de memoria las cosas se hacen con la cabeza y el corazón deberíamos pensar en la personas que nos hornean el pan que tan a gusto nos comemos cada día.

Me voy a la cama saciado de pan, con el estómago lleno y el corazón tranquilo por mucho que mi cabeza se empeñe en lo contrario.

Noche cuadragésima octava. Rompecabezas.

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Rompecabezas solamente se escribe en plural aunque sea algo singular. Rompecabeza y sola y mente son otras cosas. Imagino que debe ser porque no encajan fácilmente.

De todas formas no es lo mismo mente sola rompecabeza que sola cabeza rompe mente.

Hablando de puzzles: cuantas combinaciones existen para meter las cosas donde tocan (o no).

Piezas.

Noche cuadragésima séptima. Semillas.

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Dos agendas después recuerdo hoy mi aventura por Malí. Dos años después las semillas que mis padres sembraron germinan llenas de alegría.

Regar es hoy un enorme motivo de alegría. Y ahora toca ver como salen las hojas verdes y frescas y poco a poco organizar la tierra para seguir sembrando.

La vida es una suma de consecuencias y muchas de ellas merece la pena fotografiarlas.

África.

Día cuadragésimo séptimo. Flores de colores.

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De repente tengo borrachera de fama y me he imaginado siendo leído a todas horas con miles de personas sentados en el baño leyendo el blog, personas nerviosas ante la publicación de un nuevo álbum de fotos en el apartado de proyectos, masas de alumnos de filología indagando en mis palabras y estudiosos de la imagen soñando con copias de mis fotos firmadas y seriadas a siete copias imposibles de conseguir puesto que un coleccionista francés tiene la habilidad de comprarlas en cuanto salen a la venta en la web haciéndose con todas las fotos y revendiéndolas a músicos y directores de cine de renombres en su mansión de lujo en la campiña. Cuando todo eso ocurrió yo no estaba preparado para tal avalancha y lo primero que pensé fue ir a una tienda de Albacete y mandarle flores a todos mis fans. Flores y flores de colores. Me sonrojo al pensarlo pequeños monstruos (my little monsters).

Noche cuadragésima sexta. Herencia.

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A pesar de pecar de bocazas en muchos de mis discursos hay muchas cosas que parece que no me voy a atrever a decir nunca. Me delato sin darme cuenta a través de las cosas que intento robar a través de mi objetivo la mayor parte de las veces.

Los hombres tenemos el don de la palabra escaso casi siempre y es una putada gorda. Gracias a todo el resto de manifestaciones humanas podemos decir cosas sin hablar.

Durante el camino que trazamos en nuestra existencia muchas cosas nos vienen (im)puestas. A fin de cuentas somos un puñado de células que vinieron de otro grupo celular y así seguirá siendo siempre. A una de las mitades las identificamos a través de un apellido que en una sola palabra sin significado aparente se esconden infinidad de historias moleculares que nadie podrá conocer jamás y cada uno interpreta según sus vivencias.

Mi primera mitad o mi primer apellido se encuentra en un pequeño pueblo manchego rodeado de pinos y poca gente. Frío en invierno y fresco en verano. A mi llegada cuatro generaciones llegamos a compartir pueblo y comidas.
Ahora de aquellos cuatro solo quedamos los hombres: López padre y López hijos. El López padre no dista de mi una enorme cantidad de años. Nos separa apenas un par de décadas y es ahora cuando reflexiono en todo lo bueno que tengo a mi lado. Perseverancia, siestas, el gusto por las comilonas y un heredado síndrome de Diógenes que cada día me genera más alegría y sueños.

De él son sus manías y sus sueños. El paso del tiempo construye un hombre cabezón y feliz. Muy suyo y nuestro en lo bueno. De él quiero seguir aprendiendo cómo trabajar la madera y sacar provecho a todo lo que nos da la tierra. De él es este post y para mí es el orgullo de hijo.

El pueblo.

Noche cuadragésima cuarta. Pre(n)sa.

losinvasores-2

Algún día te tocará contar mi historia, solamente la parte que sabes. Quizás sepas más que el resto pero no todo en absoluto. Y pensarás en tus horas oscuras historias que no sabrás si son ciertas ni si ocurrieron en realidad y te gustará y te hará sufrir a partes iguales.

Nadie podrá discutirte todas las noches que la sartén solamente cocina para un plato. Y mientras tanto el polvo sigue acumulándose en las noches sin salir.

Y miro debajo de la mesa y me observo con delicadeza las zapatillas de estar por casa. Una muestra más de mi cariño por los fines de semana varios.

Y domingo y viernes y martes y algún día tendrás que contar mi historia. Si lo haces bien alguien tendrá ganas de escucharte y si no funciona al menos gastarás la saliva en algo útil.

Pre(n)sa todos los días menos Navidad y Año Nuevo.